viernes, 4 de diciembre de 2009

Del sol que nos antoje

Disfracemos el sentido
del sol que nos antoje,
si hay cuerpo, hay también borde,
y si hay tope no habrá camino,
acerquemos nuestros rastros
y seamos tierra humedecida
en manos de un infante,
logremos pan
dónde haya hambre
y un tiempo
en dónde sangre un latido;

desiértame en tu halo silente,
aguza mi vértigo de soldado,
ampárame en la hierva que no hiere
y enséñame a desandar nuestro rayo,

agitame la boca,
recuéstame en tu sombra,
liemos luna, fruto y sueño,

agitame la boca,
lastima las deshoras,
sé el párpado espectral que beba.


Ahoguemos de vacío
nuestra rutina de bestias,
lo vasto por lo implícito,
lo estanco
por la oscuridad que muta,
seamos la figura
que ondea sepia los reposos,
valgamos lo que un ojo
a las pinturas que trasmutan,

anídame en tu árbol de gente,
desata el brío que angosta tu ramo,
deshila la crominancia que impeles
y vierte el mar herido de sabor,

afílame la boca,
repara entre mis cosas,
logremos no dar pulso de ello,

afílame la boca,
agitame,
ven baila ingrávida mi cuerpo.

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